Inicio / Chat vendedor

Tus contactos llegan sin contexto, y alguien tiene que empezar de cero por teléfono.

Tenés sitio y tenés visitas. Lo que llega del otro lado es un nombre, un teléfono y poco más. Entonces alguien de tu equipo levanta el tubo y arranca desde el principio: qué necesita, para qué, cuánto, si es para él o para la empresa. Esa llamada es cara, es lenta, y la mitad de las veces termina en que no era un comprador.

Este chat hace esa primera parte antes, mientras la persona todavía está en tu sitio y con el tema en la cabeza. Cuando tu vendedor agarra el contacto, ya sabe con quién está hablando.

Esta pieza no la armé para vender

La construí para mi propio marketplace, porque me hacía falta. Es el mismo chat que hoy atiende en el sitio de una fábrica de indumentaria técnica, en producción y con campañas pagas encima, cargando los contactos en el CRM.

Y es el mismo que está en la portada de este sitio. Podés ir ahora, escribirle, y ver exactamente cómo se comporta — no es una captura de pantalla ni un video armado para la ocasión.

Lo que averigua es lo que te sirve para vender

En el caso que corre hoy, el chat pregunta el talle. Parece un detalle y es lo contrario: es el dato que define si hay stock, qué se le puede ofrecer y cuánto vale ese pedido. Nadie lo escribe por iniciativa propia, pero cualquiera lo contesta si se lo preguntan bien.

Y hace una distinción que te cambia la operación: si la compra es para uso personal o para equipar gente de una empresa. Son dos negocios distintos, con dos márgenes distintos y dos vendedores distintos, y hasta ese momento llegaban mezclados en la misma bandeja.

Qué pregunta el tuyo lo definís vos. No tenés que escribir instrucciones técnicas: me contás a qué te dedicás, qué necesitás saber de cada visitante, qué preferís que no responda y en qué tono querés que hable. Eso lo convierto yo en el comportamiento del chat.

Dónde no lo dejo decidir solo

El chat tiene prohibido dar precios, prometer plazos e inventar disponibilidad. Si le preguntan algo que no sabe, lo dice y avisa que lo confirma una persona del equipo.

Eso no es una limitación técnica, es una decisión. Un chat que improvisa un precio para no quedar mal te deja un cliente enojado y una venta que no podés sostener, y el problema aparece después, cuando ya es tarde para arreglarlo barato.

Lo que queda cuando termina la conversación

El contacto cargado en tu CRM con todo lo que la persona contó, y con la referencia de la campaña que la trajo. Con eso podés reconstruir el camino completo: qué anuncio pagaste, qué conversación generó y qué contacto salió de ahí. No hace falta para que la campaña optimice —eso la plataforma lo hace sola— pero sí para saber cuál te trae gente que compra y cuál te trae gente que pregunta.

Si no usás CRM, los contactos te llegan por WhatsApp con los datos ya escritos en el mensaje.

Precio

USD 99 de alta, una sola vez USD 79 por mes, hasta 500 conversaciones

El alta cubre armar el comportamiento del chat para tu negocio e instalarlo. El mensual existe porque cada conversación tiene un costo real de procesamiento: es el único servicio que cobro así, y por eso el tope viene declarado en el precio en vez de escondido en un asterisco.

Precios en dólares estadounidenses. La instalación requiere acceso a tu sitio.

¿Todavía no tenés sitio?

Entonces te conviene Landing Express, que es una página con un chat ya incluido adentro, por bastante menos. Esta página es para quien ya tiene un sitio con visitas y quiere que esas visitas se conviertan en contactos con contexto.

Probalo en el chat de la portada Escribime por WhatsApp

Cómo está construido esto →